Vos me conocías hace mucho tiempo… y cuando yo venía de mi peor momento, con la cabeza hecha un lío y el corazón cansado, apareciste. No como alguien que viene a exigir, ni a apurar nada. Apareciste como calma. Como una mano en el hombro. Como esa presencia que te ordena por dentro sin decir demasiado.
Yo te juro que no quería saber nada con una relación. Estaba en modo "no me meto más en nada", como quien se protege. Y en una semana… una semana, me cambiaste la forma de pensar. Me acomodaste el camino. Me hiciste ver que no todo estaba perdido. Que todavía había cosas lindas esperándome. Que se podía volver a creer.
Y hoy, que antes no quería nada… hoy quiero todo con vos.
No soy de escribir cartas, y si me pedías una, probablemente te la hacía con letra horrible y con mil tachones. Pero esta es mi forma: hacer algo distinto, simple, real, y que te llegue. Porque lo que siento por vos no me entra en el pecho, y de alguna manera tenía que decírtelo.